“La pintura es mi brújula y mi máscara»

 

Maruja Mallo (Viveiro, 1902 – Madrid, 1995) fue una pintora esencial de la Generación del 27 y figura clave en el arte moderno español.

A los veinte años se trasladó a Madrid, donde fue la primera mujer admitida en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Su talento la integró en círculos intelectuales con Dalí, Lorca, Buñuel y Ortega y Gasset, y le permitió exponer, gracias a la Revista de Occidente, una serie de «Verbenas» que brillaron en el panorama cultural de la época.

Durante su carrera, Mallo realizó investigaciones pioneras en la composición nutricional de los alimentos, la estabilidad de las vitaminas y proteínas durante el procesamiento de los alimentos, y los efectos fisiológicos de las deficiencias vitamínicas.

Una de sus contribuciones más destacadas fue el descubrimiento del papel del ácido pantoténico en la función adrenal y la pigmentación. Su trabajo también incluyó el desarrollo de métodos mejorados para la deshidratación de alimentos, colaborando con agencias gubernamentales y privadas.

Sabías que… 

Fue la primera mujer aceptada en Bellas Artes: A los 20 años aprobó los exámenes de ingreso y entró en la Real Academia, un hito para la época

Sus «Verbenas» retratan la fiesta popular con caos y ritmo: En obras como La Verbena (1927), combinó colores vivos, figuras dinámicas y símbolos festivos para plasmar el bullicio de las fiestas madrileñas en una composición plena de alegría y desorden organizado

Pegó un giro surrealista tras su estancia en París (1932): Gracias a una beca, vivió en la capital francesa, donde se adentró en el surrealismo, conoció a Breton y Picasso, y vendió su obra Espantapájaros al propio André Breton

Sus series «Cloacas y campanarios» reflejaron una oscuridad apocalíptica: Entre 1930 y 1932, exploró lo decadente y lo escatológico en pinturas sombrías pobladas de restos, animales en descomposición y tonalidades ominosas

Durante el exilio en Argentina, desarrolló motivos simbólicos y universales: Creó series como La religión del trabajo, Cabezas, Máscaras, y las armonías terrestres y marinas, destacando la figura femenina y el sincretismo cultural

Fue una pionera que rompió moldes: Su personalidad transgresora y su vida bohemia la convirtieron en un icono viviente. Su figura fue descrita como “mitad ángel, mitad marisco” por Dalí, y su leyenda eclipsó a veces su propia obra

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Generación del 27

Mallo participó activamente en ambientes vanguardistas, insertándose desde joven en la Generación del 27, definiéndose como una mujer libre, creativa y plenamente integrada en círculos como la Residencia de Estudiantes

 

Lenguaje Visual

Su obra, desde «Verbenas» hasta «Cloacas», fusiona lo popular con lo simbólico, lo real con lo mágico, creando universos visuales llenos de armonía inquietante

Legado Rescatado y Eterno

Tras décadas de olvido, hoy su obra se revaloriza: exposiciones como «Máscara y compás» en el Centro Botín y el Reina Sofía la recuperan desde 1924 a 1982; además fue nombrada Hija Adoptiva de Madrid (2022), y se le han dedicado medallas, calles y un sello postal

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